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Mi amor trans

Mi amor trans

Por Antonio Bertrán

Cuerpo al desnudo

Nuestros labios chocaron. Aletze solo llevaba por prenda unas botas rudas y yo estaba emocionado por fotografiar su cuerpo de hombre trans, blanquísimo salvo en las partes con abundante vello y tatuajes.

"¡Ay, tan lindo!", o algo así le dije después de varios disparos, para estrecharlo y darle un beso que iba al cachete barbado cuando tropezó con su roja boquita. Fue un choque de labios que nos provocó alguna risilla cómplice...

Por lo general experimento con mis amigos una tensión erótica que, al estar a gusto entre risas y mil temas de conversación, se va dilatando pero no llega a romperse dejándonos caer en el precipicio del sexo. O no siempre... A lo más ocurre un resbalón en el borde, como una colisión sutil de labios.

Aquél sábado 17 de agosto del año pasado, Aletze había venido a comer a tu pobre palacete, querido lectora, amable lectora. Nuestra amistad se remonta a 2016, cuando lo vi por primera vez colgando de un clavo.    

"¡Qué chico tan guapo!", pensé. Con los brazos en la nuca, desde el retrato me miraba de frente, muy pleno, como miraba a los demás asistentes a una exposición de joyería.

La vida de Aletze Tatiana Estrada de la Rosa, que nació el 16 de noviembre de 1992 en la Ciudad de México con un cuerpo de mujer, y a sus 23 años había logrado reconocerse y mostrarse como un chico trans, inspiró a la joven dupla Jacobo Toledo a diseñar en plata un anillo para el labio, un largo y único pendiente y una pieza para el piercing del séptum (el cartílago entre las fosas nasales).

Así vi por primera vez a Aletze Sebastian, ante las joyas que inspiró.

Por mi condición de VIH+ yo también había sido invitado a participar como inspiratriz –decir musa sería arrogante– en esa colección joyera, denominada Empatía Cero, que se presentó en el Edificio Barrio Alameda el 3 de diciembre de 2015.

Pero esa noche solo pude conocer a Aletze en foto, porque le impidieron asistir sus clases vespertinas de la carrera en comunicación y medios digitales, que estudiaba en el lejano Campus Estado de México del Tec de Monterrey.  Esa fue otra curiosa coincidencia de nuestras vidas, porque ahí yo estudié ciencias de la comunicación, claro que mucho antes de que el joven naciera (1984-1989).

El 5 de octubre de ese 2016 conocí en persona a Aletze en su domicilio de la colonia Defensores de la República, donde me concedió una entrevista para mi segundo libro, Damas y adamados (Ediciones B, 2017). Sin inhibiciones, e incluso con un regodeo festivo en los temas sexuales que le encanta abordar, por casi dos horas el guapo muchacho me contó su vida. ¡Quedé enamorado con su honestidad y voluntad para ser feliz!

Primero salió del clóset como lesbiana, en la adolescencia, lo cual fue mejor aceptado por su mamá, Estela –de su nombre al revés deriva Aletze–, que por Jorge, su padre, con quien la relación siempre ha sido complicada por problemas de alcoholismo.

Después, gracias a su novia Diana Carreón, Aletze se dio cuenta de que su apariencia andrógina, con marcados gustos desde la infancia hacia el mundo culturalmente asignado al género masculino, significaba que en realidad era un hombre transgénero.

A Diana la había conocido durante la preparatoria, en las clases de japonés que tomaba en el CENLEX del Instituto Politécnico Nacional (el país del sol naciente lo lleva Aletze tatuado en el cuerpo y el alma).

La muchacha lo ayudó también a investigar sobre el programa para personas trans de la Clínica Condesa y lo acompañó, un día de 2012, a su primera cita para recibir los shots de testosterona que al poco tiempo pusieron punto final a la mensual regla –que odiaba– y estimularon el crecimiento del vello corporal y la barba que estaban latentes en sus genes.

Pero la comprensiva Diana no pudo con la idea de que su ahora novio cumpliera con ella la fantasía de tener un pene usando un dildo en las relaciones sexuales, aunque no tuvo problema con la prótesis de paquete que Aletze quiso usar debajo de sus gustados bóxers.

"No todas las prótesis son como un dildo para la penetración sexual", me ilustró durante la entrevista mostrándome un pene con testículos de látex. "Esta es nada más una prótesis de paquete, es como un pene en reposo y se coloca con un arnés".

A fuerza de hacer "pesas" en su casa con garrafones de agua, Aletze se fue modelando un cuerpo vigoroso, de líneas más rectas que sinuosas, a semejanza del que anhelaba desde que vio el documental Call Me Malcolm, sobre el proceso de transición de un hombre transgénero. Gracias a ello, solo necesitó de una mastectomía menor para drenar la poca grasa que quedaba en las mamas y moldear las tetillas de sus viriles pectorales.

Siempre he admirado ese tesón suyo, igual que lo hacen a diario sus más de 6 mil 700 seguidores en Instagram (@alkestro), donde cada una de sus selfies en ropa interior y pelambre al aire recibe más de mil 500 corazones.

Hablando de fotos, me hizo muy feliz ver a mi querido amigo en una de su graduación, en el verano de 2017. Estaba muy galán con un traje claro y mostraba con júbilo el título profesional que lleva el nombre que eligió, Aletze Sebastian. Un par de años antes lo había tramitado legalmente, con su género masculino, en el registro civil de la Ciudad de México. Algunas semanas después de la ceremonia académica comimos juntos para brindar por el éxito profesional del nuevo licenciado.

En nuestros encuentros a la mesa, cuando me contaba del grupo de activismo transmasculino Hermanxs que integró con otros camaradas, o de su trabajo en una agencia de viajes japonesa, Aletze siempre me había dado un sí sostenido mayor a mi propuesta de hacerle fotografías al natural, en las que mostrara que no es cuestión de genitales tener la valentía para ser –y lo cito– "quien siempre he querido ser".

Esa tarde sabatina de hace un año, después de la pasta con ensalada y algún jotísimo pastelillo de postre, empezamos el anhelado shooting en el muro de mosaicos rojos de la cocina, frente al que mi modelo se desabotonó prestísimo la camisa de cuadros sin mangas, tipo leñador, y el pantalón sport para quedar en chones. Y, tres minutos después, en lindos cueros. ¡Qué tentación!

Desde la niñez, Aletze amaba estar con solo un short o bóxer lo mismo en su casa de la ciudad, la alberca de los abuelos paternos en Cuernavaca o la playa, por lo que fue muy traumático que ante el inevitable crecimiento de los senos su papá lo obligaran a cubrirse con una camiseta.

Desnudo en mitad de la estancia de mi casa parecía estar conectado con aquellos tiempos de libérrima alegría, porque jamás cruzó los brazos o colocó las manos en el bajo vientre para ocultar el tupido monte de su sexo.

No soy fotógrafo profesional, si acaso un aficionado morboso de la imagen digital, pero todo fluía como lubricado en la sesión gracias al amor y la confianza que nos ha dado el mucho reírnos confesándonos locuras e intimidades.

Y ahí estaba tensándose entre ambos el Eros, cargado con todo lo bueno de la vida por oposición al oscuro Tánatos...

"Gelou, guapo precioso de mi retorcido corazón", le escribí a mi amor trans a mediados de la semana pasada por WhatsApp. "El próximo martes en NLJ me gustaría celebrar nuestra amistad y la belleza transmasculina... ¿Me permites publicar algunas de tus fotos desnudo de esa memorable sesión en tu pobre palacete? ¡Dice Sor Feis que fue hace un año!".

Su respuesta fue encantadora, como siempre: "¡Ya un año, qué bárbaro! Obviooo, sabes que sí. Con todo gustazo".

También le dije que quería mandarle vía WhatsApp unas preguntitas y palabras para que me dijera lo primero que le viniera a la mente. Abuso al que igualmente cedió con una sinceridad que amarás porque puso su

Alma al desnudo

¿Qué es el sexo? Características físicas.

¿Vainilla o sexo duro? Vainilla.

Para coger: ¿con mujer o con hombre? Hombre.

¿Hombre cisgénero o trans? Cisgénero.

¿Y para el romance? Mujer.

¿Ligue por app o de frente? Por app.

¿Qué te prende? Lo público.

¿En qué parte nadie puede tocarte? La vulva.

Un matapasiones. La falta de higiene.

Pene: Divertido.

Clítoris: Mini-pene.

Testosterona: Salvavidas.

Pelos: Everywhere.

Vestido: Refrescante.

Bóxers: Favoritos.

¿Perro, gato o canario? Perro.

Tu color del arcoíris: Azul.

¿Tienes cuerpo o cuerpa? Cuerpo.

Lo que más te gusta de tu físico: Espalda.

¿Y qué detestas? Vulva.

¿Tiene remedio? Sí.

Mamá: Amiga.

Ivana: Sobrina bebé.

Papá: Aprendizaje.

Hermanxs: Activismo.

Amigui del alma: Jessica [su hermana].

Japón: Sueño.

Tatuajes: Arte.

¿La mar o el mar? La mar.

¿De quién eres fan? Amy Adams.

¿Monogamia o poliamor? Poliamor.

¿Con cuántos? 2-3.

¿Cómo sería tu pastel de bodas? Pay gigante.

¿Quieres hijos? Tal vez.

¿Gestarlos o adoptarlos? Adoptarlos.

¿Qué te da miedo? No tener pasiones.

¿Qué te da paz? La lluvia.

Algo que te ilumine: El anime.

¿Qué te arrastra a las tinieblas? Mis inseguridades.

¿Por ejemplo? No sentirme lo suficientemente bueno como pareja para alguien.

Desnudo: A gusto.

Selfie: Recuerdo.

¿Por qué te aman en Instagram? Por exhibicionista, creo. Ja, ja, ja.

¿Eres un transex symbol? Para algunos.

¿Chairo o fifí? Otaku [fan del anime y manga].

Dime un secreto, aunque sea chiquito: Quisiera dirigir un coro.

¿De qué te arrepientes? De no haber seguido con el japonés en la universidad.

¿Dónde quieres estar a los 30? En Japón.

¿Me das un beso? Todos los que quieras ❤️

¿Dónde? Donde lo pidas, ja, ja. Consent!

¿Ya eres lo que querías ser? No.

¿Qué te falta? Estar más mamado.

¿De dónde? Ja, ja, ja. De todo el cuerpo.

Después de la pandemia, ¿qué? Levantarme más temprano para ir a la oficina (emoji de ¡Ay, ni modo!).

¿Eres feliz? Sí.

¿Qué logró hacerte feliz? Yo mismo.

¿Odiaste mis preguntas? ¡No!

¿Te hago otras 100? Todas las que quieras.

Eres un encanto. ¡Muchas gracias!

Las que derramas. Ja, ja, ja. Te quiero mucho.

Yo poquis, pero cásate conmigo. ¿Ya abrieron los juzgados?

Querido lector, amable lectora: Nosotros los jotos quiere seguir siendo un sitio de libre acceso e independiente, por lo que si te cachondeó esta entrega por favor invítame un café ($50), un martini ($100) o a gozar toda una noche loooca ($1,000,000...) en este enlace:

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Para corresponder te mandaremos 17 protectores de pantalla diseñados muy al estilo NLJ por mi buen Marco Colín.

¡Hasta el próximo choque de chichis y braguetas, señoras y señores míos!

Por favor usen bici, sigan gozando al poliamoroso Aletze en Instagram y, sobre todo, usen cubrebocas y condón.

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